El marketing digital no es más que el mismo marketing de toda la vida llevado al campo de las tecnologías electrónicas modernas: el internet, los dispositivos móviles, etc. Por ello no te debería extrañar saber que las campañas iniciales de este marketing se basaban en la mercadotecnia usual que ya veías en la prensa, la televisión, el cine o la radio.

No obstante, el medio electrónico cuenta con sus propias características y tanto los usuarios como los sitios de navegación han ido marcando leyes específicas para la implementación de publicidad en las redes. Si contamos además con la enorme importancia del mundo digital para el futuro de la humanidad, ya tienes los elementos básicos que obligaron a evolucionar los cánones del marketing moderno.

Existen decenas de modalidades de marketing que se pueden aplicar a los medios electrónicos, desde el viejo marketing de contenidos que podías ver en un canal de televentas hasta el moderno mundo de las aplicaciones para móviles.

¿Cuál es su objetivo principal?

¿Vender al por mayor y enriquecerse en un santiamén? Error de los grandes. Internet y sus plataformas más relevantes cuentan con una serie de penalizaciones para aquellos que rompan las leyes de privacidad o realicen marketing agresivo en sus sistemas.

Es por ello que modelos más naturales y amigables como Google vencieron a gigantes instaurados como Yahoo. Y no es que no exista mercadotecnia en ellos, sino que debe ser dirigida hacia la satisfacción del cliente y la búsqueda de una relación placentera que estimule la presencia del usuario tanto en nuestros sitios como en la plataforma digital, ya sea Google, WhatsApp, Facebook, YouTube u otras.

Algunos de los fenómenos más recientes en el marketing digital y que ganan popularidad son el B2B (negocio a negocio) y el B2C (negocio a consumidor) donde se establecen relaciones de cooperación mutua entre empresas o entre compañías y consumidores. También es relevante el marketing de influencia en el que bloggers, influencers y youtubers cobran protagonismo.